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Cómo identificar proactivamente a posibles misioneros

Larry McCrary

Este recurso es una guía para líderes de iglesias sobre cómo identificar, desarrollar y enviar misioneros de manera proactiva, siguiendo el ejemplo bíblico de la iglesia en Antioquía. Describe un enfoque estructurado que utiliza las cuatro etapas del desarrollo de liderazgo propuestas por Michael Fletcher: Selección, Conexión, Visión y La Pregunta, para crear una cultura de envío dentro de la iglesia. Al usar este marco, los líderes de la iglesia pueden establecer un proceso claro, participar en conversaciones intencionales y movilizar a diferentes grupos dentro de la iglesia para enviar misioneros bien preparados y de larga duración.



Como pastores y líderes en las iglesias, debemos luchar por recordar que Dios está obrando entre los miembros de nuestra iglesia en todo momento. Las reuniones semanales son un gran momento para que nuestra gente recuerde su identidad de “enviados”. En Hechos 13, la iglesia en Antioquía estaba reunida para adorar y ayunar cuando el Espíritu llamó a Bernabé y a Saulo para la misión:


“Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: ‘Aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado’. Entonces, después de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron” Hechos 13:2-3.


¿No es sorprendente que después de una experiencia así la iglesia regresara a adorar y ayunar? No sabemos si fue una temporada de oración y ayuno o si se limitó a una sola reunión. De todos modos, lo que es importante aquí es que la iglesia fue fundamental en el discernimiento del llamado. No es que Saulo y Bernabé escucharon al Señor de manera independiente; su llamado fue afirmado en el contexto de la iglesia.


El papel de la iglesia en el envío de misioneros


La iglesia en Antioquía nos da el modelo para un envío proactivo, no reactivo. Esta iglesia envió a dos de sus cinco mejores líderes, Bernabé y Saulo, para la obra de difundir el evangelio entre los gentiles. Lo hicieron a través de la inversión en las vidas de Bernabé y Saulo, a través de la oración y el ayuno, y buscando proactivamente la guía del Espíritu Santo.


Muchos misioneros en el mundo no fueron enviados por su iglesia. Puede que le hayan pedido dinero a la iglesia, puede que hayan sido comisionados por su iglesia, pero en realidad no fueron enviados por ella. No fueron inspirados, evaluados o desarrollados por la iglesia hacia las misiones globales. En cambio, probablemente fueron a una conferencia o leyeron algo en línea que los entusiasmó con las misiones globales. En este caso, la iglesia es una fuente de financiamiento, pero no es una iglesia enviadora.


Dios ha usado este modelo para enviar a muchos misioneros de largo plazo al extranjero, pero ¿es el mejor? Según las estadísticas, muchos de estos misioneros regresan después de solo dos o tres años. Pueden regresar debido a problemas de dinámica de equipo, las dificultades de vivir en el extranjero o circunstancias imprevistas de la vida. Cualquiera que sea la razón, un factor enorme en el regreso de tantos misioneros es que su iglesia no fue activa en ayudarlos a recorrer su llamado, evaluar su preparación, desarrollarlos para que estuvieran listos y cuidarlos una vez que fueran enviados transculturalmente.


Las organizaciones misioneras son una herramienta maravillosa que Dios ha usado para llevar el evangelio a las naciones. Sin embargo, una organización misionera nunca puede saber quién es un misionero en su día a día solamente leyendo una solicitud o teniendo unas pocas llamadas telefónicas o, en el mejor de los casos, video llamadas. Aquí es donde la iglesia es absolutamente vital. La iglesia es el lugar donde se debe desafiar a los miembros en su llamado principal de ser seguidores de Cristo y guiarlos en su llamado secundario de vocación.


El Dios Trino nos hizo para la comunidad, así como Él existe, en comunidad. Sin embargo, cuando se trata de una de las decisiones más importantes de la vida (determinar la vocación), en la iglesia generalmente dejamos que sea el individuo quien lo resuelva.


Si bien, como iglesias deberíamos ayudar a nuestra gente con el llamado de su vida, independientemente de su vocación, los riesgos aumentan al trabajar con posibles misioneros. La oportunidad que tienen ante sí de llevar el evangelio a las naciones es increíble. Debemos enviar a los mejores a la obra.


Los altos riesgos del envío de misioneros


Los riesgos para la misión son altos. Los riesgos también son altos para el individuo que desea participar en esta misión. Los riesgos son altos para el equipo que trabaja en el campo para llevar a cabo la misión. Los riesgos son altos para los perdidos en el país de destino. En otras palabras, los riesgos son demasiado altos para que los individuos tomen esta decisión solos, y son demasiado altos para confiar la preparación, la formación y el cuidado de nuestros misioneros completamente a organizaciones especializadas. Si queremos enviar misioneros que florezcan en el campo y que permanezcan a largo plazo la iglesia local debe participar en este proceso.


En su libro en inglés Empowering Leadership (Liderazgo transformador), Michael Fletcher dice que hay cuatro etapas en la formación y la identificación de líderes:


  1. Selección - ¿A quién estás buscando?

  2. Conexión - ¿Cómo los estás invitando?

  3. Visión - ¿Dónde estás elevando la vara?

  4. La pregunta - ¿Es este el siguiente paso de Dios para ti?


Este es un buen libro para que una iglesia lo consulte al considerar cómo formar líderes en su iglesia. Tener un sistema saludable para esto es crucial para convertirse en una iglesia que envía. Y a medida que tu iglesia forme líderes, tendrás un grupo cada vez mayor para identificar posibles candidatos a misioneros. Podemos usar las cuatro etapas de Fletcher como un marco para identificar proactivamente a los misioneros en tu iglesia.


Selección: identificando rasgos misioneros


El primer paso para identificar a posibles misioneros es comprender lo que buscas en un candidato. Si bien es cierto que cada creyente tiene la capacidad de hacer discípulos de todas las naciones, hay características y rasgos de personalidad que funcionarán mejor transculturalmente que otros. La flexibilidad, la valentía, la capacidad de sufrir, la fidelidad, la libertad financiera, la buena salud emocional y mucho más son necesarios para ministrar eficazmente de forma transcultural. Queremos que todos nuestros miembros tengan la oportunidad de ser formados en su liderazgo, pero el lugar donde una persona en particular encuentra una oportunidad de liderazgo debe ser cuidadosamente considerado basándose en su salud y capacidad general. Consulta el recurso “12 rasgos esenciales para formar misioneros saludables” para obtener más información sobre las características que debes buscar en los candidatos a misioneros.


Conexión: construyendo un proceso de envío


A medida que tu iglesia forma líderes, es importante crear una ruta para identificar y capacitar a aquellos que has “seleccionado” u “observado” que podrían tener el potencial de ir al extranjero. Una de las formas más efectivas de hacerlo es crear un proceso que cultive la conciencia en la iglesia en su conjunto y brinde oportunidades para que los miembros pasen de un nivel de conciencia e involucramiento global al siguiente. Un proceso de envío proporcionará oportunidades para movilizar a un grupo más amplio de personas, observar a los miembros de la iglesia que se desempeñarían bien transculturalmente y tener conversaciones directas y proactivas sobre ser enviados. Un buen proceso de envío es la base para identificar proactivamente a los misioneros.


Aquí hay algunos elementos que podrías incluir en tu proceso de envío:


  • Durante las reuniones semanales, recuerda a los miembros que son enviados y desafíalos a responder a la Gran Comisión.

  • Ofrece una reunión regular en la que los miembros puedan escuchar acerca de las misiones globales y cómo pueden involucrarse. Algunas iglesias tienen “Charlas de Misiones”, que son oportunidades mensuales para escuchar sobre el corazón de Dios por el mundo y las oportunidades misioneras a través de tu iglesia.

  • Ofrece clases sobre misiones globales. Puede ser algo tan simple como una clase de cuatro semanas sobre misiones globales o algo más intenso, como una clase de Perspectivas del Movimiento Cristiano Mundial. Haz la invitación a lo largo de la clase y proporciona oportunidades claras para que aquellos que muestren interés hablen con alguien del equipo de movilización misionera en tu iglesia.

  • Ofrece oportunidades de viajes misioneros a corto plazo. Pregunta al equipo durante la reunión de evaluación quiénes creen que deberían considerar misiones en el extranjero.

  • Proporciona oportunidades de ministerio internacional y con refugiados en tu ciudad. Probablemente no haya una mejor manera de observar las cualidades necesarias para ir al extranjero a largo plazo que a través de la participación regular en este tipo de ministerio transcultural. Consulta nuestro recurso en inglés “Cómo Desarrollar un Ministerio Transcultural Local” para obtener más información sobre cómo hacerlo.

  • Crea estudios de libros o comunidades misionales a través de los cuales las personas interesadas en las misiones puedan explorar su llamado en el contexto de una comunidad y tú, como líder de misiones, puedas observarlos.

  • Mantén una lista de personas interesadas en ir. Clasifica su interés, determina su cronograma y guarda notas sobre su interés, lo que has hablado con ellos y sus próximos pasos. Vuelve regularmente a esta lista para ayudarlos a avanzar en el proceso.


Visión: elevando la vara a través de conversaciones


Ninguno de estos aspectos del sistema importa si nunca tenemos una conversación sobre misiones con nuestros posibles misioneros. Algunos han llamado a estas conversaciones de tipo “veo en ti...”, en las que un líder de misiones o un miembro del personal de la iglesia le dice a un miembro de la iglesia: “veo en ti…” y le da una profunda afirmación. Este es un enfoque proactivo para la movilización. Como pastores y líderes en la iglesia, tenemos la oportunidad de tener conversaciones de tipo “veo en ti…” con nuestra gente todo el tiempo. Afirmar el fruto que vemos en sus vidas conduce maravillosamente a sugerir un compromiso más profundo con la misión de Dios. Involucra a tu personal y equipo de liderazgo en estas conversaciones para identificar proactivamente a los misioneros. Equipa a tu personal para que comparta competentemente los “rasgos de un misionero efectivo” (en inglés) y tu proceso de envío.


La Pregunta: nichos de movilización para el envío de misioneros

Otra forma de identificar a posibles misioneros es a través de lo que yo llamo “grupos de movilización” compuestos por diferentes grupos de afinidad en la iglesia. Estos grupos pueden incluir:


  • Trabajadores del mercado laboral.

  • Estudiantes universitarios interesados en estudiar en el extranjero.

  • Educadores teológicos.

  • Misioneros vocacionales.

  • Profesores de un segundo idioma.

  • Trabajadores de organizaciones sin ánimo de lucro.

  • Servidores en el cuidado misionero.

  • Personas que participan en viajes misioneros a corto plazo.


Reúne a estos grupos de vez en cuando para colaborar y observa cómo Dios puede usar estos momentos para animar a algunos a considerar las misiones globales.


Al pensar en tu iglesia local y en aumentar su potencial de envío, ¿qué caminos u oportunidades estás proporcionando para que las personas consideren las misiones? ¿De qué maneras estás siendo proactivo en la identificación de posibles misioneros? ¿Estás teniendo conversaciones del tipo “veo en ti…” con miembros que ya están destacándose en la formación de discípulos? ¿Qué grupos de movilización ya existen en tu iglesia? Sé proactivo en tu envío desarrollando un proceso e identificando personas para ser enviadas a las naciones.



Próximos pasos


El camino hacia un buen envío se logra paso a paso. Aquí hay tres maneras en las que puedes seguir avanzando:


  1. Tómate un momento para reflexionar sobre las conversaciones tipo “veo en ti…” que las personas han tenido en tu vida. Considera cómo y por qué su iniciativa y palabras de afirmación fueron significativas para ti. Ahora, con oración, haz una lista de miembros en tu iglesia con quienes puedas hablar palabras de aliento misional.

  2. Descarga la hoja complementaria, “hoja de trabajo para identificar proactivamente a posibles misioneros” (en inglés). Esta actividad te ayudará a pasar de la reactividad a la proactividad en la identificación de misioneros.

  3. Mira el entrenamiento de Upstream, “La próxima ola de misioneros: cómo movilizar a la Generación Z a las misiones” (en inglés) para obtener más información sobre la movilización proactiva en la actualidad.

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