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Cómo establecer equipos de apoyo para el cuidado misionero

Bradley Bell

Este recurso es una guía práctica para líderes de iglesias sobre cómo crear y sustentar equipos de apoyo: pequeños grupos de miembros de la iglesia dedicados a proporcionar cuidado y representación continuos para misioneros y aliados. Este documento describe la visión, la estructura, las responsabilidades y los pasos de acción específicos necesarios para asegurar que los obreros permanezcan conectados relacionalmente y bien apoyados durante su tiempo en el campo misionero. Los líderes de la iglesia pueden usar esta guía para capacitar a los líderes de equipo, movilizar a voluntarios y cultivar una cultura de iglesia que refleje el apoyo y el cuidado de Dios por aquellos enviados a las naciones.



Jesús describió al Espíritu Santo como nuestro Consolador: uno que viene a nuestro lado, intercede por nosotros y nos recuerda la presencia y la verdad de Dios (Juan 14:16, 26). Aunque no somos el Espíritu Santo, reflejamos Su corazón cuando nos acercamos a los demás con el mismo tipo de cuidado intencional y apoyo. Cuando los miembros de la iglesia forman equipos de apoyo para sus misioneros, están encarnando este patrón divino: cuidando, intercediendo y representando fielmente los intereses de aquellos enviados por el bien del evangelio. Al hacerlo, no solo apoyan al misionero, sino que reflejan el amor y la presencia continuos de Cristo a través de Su pueblo.


¿Qué son los equipos de apoyo?


Los equipos de apoyo (también conocidos comúnmente como “equipos Bernabé” o “equipos de cuidado”) son una expresión tangible del compromiso de una iglesia enviadora de apoyar a sus misioneros. Estos grupos son gestionados por líderes de equipo y a menudo están conformados por equipos de 4 a 8 personas. Pueden servir como el enlace principal entre la iglesia en general y los misioneros.


En pocas palabras, los equipos de apoyo son grupos de miembros de la iglesia que aman profundamente a sus misioneros. Ellos abogan en dos direcciones: en nombre de los misioneros ante la iglesia y en nombre de la iglesia ante los misioneros. Esto se logra de la manera más básica a través de la comunicación continua, la oración y la relación. Debido al vínculo con los miembros del equipo de apoyo, los misioneros pueden ser abiertos y honestos, permitiendo que el equipo vea sus fortalezas, debilidades, éxitos, fracasos y necesidades.


¿Cuál es la visión para los equipos de apoyo?


Hay dos roles principales para los equipos de apoyo: cuidado y representación. El éxito de un equipo depende de su capacidad para cumplir estos roles desde el momento en que un misionero se prepara para partir hacia el campo hasta que regresa.


Cuidado


Muchos misioneros viven en entornos física, emocional y espiritualmente desafiantes. Algunos están criando a sus hijos lejos de la familia extendida. Otros luchan con las adaptaciones culturales y las barreras del idioma. Lo más importante, todos sirven en la primera línea de la guerra espiritual. Para la supervivencia y salud espiritual, los misioneros necesitan la seguridad de que no están solos, de que otros en el cuerpo de Cristo los aman y están comprometidos con su bienestar y éxito. Necesitan oyentes empáticos: amigos compasivos y atentos que no están en un papel de supervisión. Esto también implica identificar necesidades específicas que el equipo puede satisfacer u organizar a otros en la iglesia para que las satisfagan.


Representación


Dentro de la iglesia, los equipos de apoyo respaldan a los misioneros y su ministerio. Hacen un llamado a la participación continua en la vida y los ministerios de los misioneros, a pesar de que están lejos. A través de los esfuerzos de los equipos de apoyo, la iglesia enviadora puede mantener una conexión sana y continua con los misioneros y su ministerio.


¿Cómo se ven los equipos de apoyo?


Una base simple para los equipos de apoyo comienza con líderes de equipo comprometidos. Por lo general, son los que tienen la conexión más profunda con los misioneros y pueden haber sido reclutados personalmente para la tarea. Los líderes del equipo asumen la responsabilidad de mantener a los miembros del equipo rindiendo cuentas.


Cada equipo de apoyo se ve diferente. Si los candidatos son responsables de cultivar sus propios equipos antes de ser enviados (lo cual recomendamos), la calidad del equipo dependerá en gran parte del nivel de inversión de los candidatos. El éxito de los equipos también se correlaciona con el aliento, la capacitación y la rendición de cuentas de los líderes de la iglesia, así como con la voluntad de los misioneros de mantenerse conectados desde lejos. Si hay varios misioneros, recomendamos construir un equipo separado para cada individuo o familia.


Es importante aclarar las expectativas de compromiso para unirse a un equipo. Un buen equilibrio es pedir a los miembros del equipo que se comprometan con el próximo período completo de los misioneros, que suele ser de 2 a 4 años. Esto evita que el compromiso inicial parezca indefinido o demasiado informal. Dependiendo de las etapas de la vida de los miembros del equipo, las personas pueden necesitar dejar el equipo. Por lo tanto, es prudente establecer la expectativa de que los miembros deben reemplazarse a sí mismos si no pueden terminar el período. De lo contrario, los misioneros podrían enfrentar la difícil tarea de reclutar nuevos miembros ellos mismos.


¿Qué hacen los equipos de apoyo?


Hay muchas cosas que los equipos de apoyo pueden hacer. La siguiente lista, sin embargo, proporciona las categorías básicas de las responsabilidades del equipo. Puedes elegir revisarlas o añadir más.


Reunirse regularmente


Los equipos suelen reunirse brevemente una vez al mes para orar, dar actualizaciones, proyectos y comunicarse con los misioneros.


Orar


La labor más crítica de los equipos de apoyo es orar juntos como equipo y de manera individual. Los misioneros deben facilitar este proceso proporcionando las necesidades de oración actualizadas.


Mantenerse conectados


Es difícil para los misioneros mantener relaciones saludables en casa. Como parte de brindarles cuidado está el compromiso de ayudarlos a mantenerse conectados. Los miembros del equipo deben procurar conectarse personalmente al menos una vez al mes. Esto puede suceder a través de correos electrónicos, videos, redes sociales, mensajes de texto, cartas escritas a mano u otros medios creativos, según lo indique el misionero, especialmente cuando se necesita una comunicación segura.


Enviar paquetes de cuidado


Nada le dice “te amamos” a los misioneros tanto como una caja llena de regalos bien considerados (especialmente sabiendo lo que los misioneros más necesitan y disfrutan). Los equipos de apoyo deben procurar enviar un cierto número de paquetes de cuidado cada año. Los líderes de la iglesia deben aclarar si se proporcionan fondos o si esta responsabilidad recae en los miembros del equipo.


Visitar


Aunque no siempre es posible, los miembros individuales del equipo o equipos enteros pueden visitar a los misioneros en el campo. Estas visitas pueden cambiar la vida de ambas partes.


Ayudar con la partida y la llegada


Algunos de los momentos más difíciles para los misioneros ocurren cuando se están preparando para partir hacia el campo y cuando regresan a casa. Los equipos de apoyo deben buscar identificar las necesidades y ayudar tanto como sea posible durante estas transiciones.


Prestar atención especial a los niños


Es fácil pasar por alto las necesidades de los hijos de los misioneros. Trágicamente, sus necesidades a menudo son las más grandes y pueden quedar insatisfechas. Los equipos de apoyo deben buscar identificar sus necesidades únicas y satisfacerlas tanto como sea posible.


¿Cómo se ponen en marcha los equipos de apoyo?


Los Equipos de Apoyo pueden desarrollarse de maneras que van desde lo orgánico hasta lo formal. A continuación, hemos incluido un proceso básico a considerar, aunque deberá personalizarse según el contexto y la estructura de la iglesia.


Designa un líder de la iglesia

Un líder de la iglesia designado debe supervisar los equipos de apoyo, proveyendo capacitación, aliento y rendición de cuentas para el o los líderes del equipo.


Establece un líder de equipo


Cada equipo debe tener un líder fiel (o dos) que esté profundamente comprometido con los misioneros. Esta persona (o par de personas) debe ser evaluada y entender claramente sus responsabilidades.


Reúne al equipo


Una vez que el o los líderes del equipo están en su lugar, pueden reclutar al resto del equipo. Alternativamente, los líderes de la iglesia pueden reclutar a los miembros del equipo. En algunos casos, los candidatos a misioneros construyen sus propios equipos antes de partir. De todos modos, es importante al principio construir compañerismo, entender la conexión de cada miembro con los misioneros y proveer algo de capacitación.


Contacta a los misioneros


El líder del equipo debe comunicarse con el misionero, hacerle saber que el equipo se está formando e invitarlo a participar en la primera reunión a través de video.


Reúnanse como equipo


Establece un horario y lugar regulares para reunirse. Reunirse en una casa y compartir una comida puede fomentar un sentido de trabajo en equipo.


Maneras específicas en las que los equipos de apoyo pueden cuidar bien


Además de las categorías generales de responsabilidades proporcionadas anteriormente, esta sección identifica los pasos específicos y prácticos que el equipo puede tomar.


Educarse


  • Pasa tiempo con los misioneros y sus familias antes de su partida. Conócelos a ellos y a sus hijos a nivel personal.

  • Haz preguntas específicas sobre sus vidas: ¿Qué tipo de trabajo están haciendo? ¿Cómo es un día típico? ¿Cómo son sus condiciones de vida? ¿Cómo es el transporte? ¿Cómo es comprar comida o cocinar allí? ¿Cómo es el clima y cómo les afecta? ¿Cómo son tratados por los lugareños? ¿Cómo son tratados sus hijos por los lugareños? ¿Trabajan en un equipo? Si es así, ¿cómo son sus relaciones dentro del equipo?

  • Haz preguntas específicas sobre la cultura: ¿Cuál es la actitud de la cultura anfitriona hacia el tiempo, lenta o acelerada? ¿Los lugareños tienden a ser más orientados a las tareas o a las personas? ¿Los lugareños son generalmente abiertos a interactuar con los extranjeros? ¿Cuál es su actitud hacia personas de otras culturas e idiomas? ¿Qué tan acogedores son los gobiernos nacionales y locales con los extranjeros? ¿Cuál es el nivel de riesgo al operar en el país anfitrión? Si hay un alto nivel de riesgo, ¿qué tipo de precauciones toman para hacer su trabajo? ¿Cuáles son las creencias predominantes en el área? ¿Cuál es el nivel de opresión, incluida la actividad demoníaca directa en el área? ¿Cómo les afecta esto a ellos y a su familia? ¿Qué tan saludable es la iglesia local (si hay alguna)? ¿Qué tipo de interacción tienen con la iglesia local?

  • Haz preguntas específicas sobre sus proyectos: ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Cómo están persiguiendo esos objetivos? ¿Con qué obstáculos se han encontrado? ¿Cuáles son algunos aspectos alentadores del trabajo que se está realizando allí? ¿Cuáles son algunos aspectos desalentadores del trabajo?

  • Lee sobre los eventos actuales en su país y/o región, y pregunta cómo estos eventos afectan sus vidas y/o ministerio.

  • Lee un libro sobre misioneros para comprender mejor su experiencia, el libro en inglés On Being a Missionary de Thomas Hale es un buen lugar para comenzar. 


Orar


  • A partir de seis meses antes de su partida, reúnete con los misioneros mensualmente para orar.

  • Después de su partida, comunícate regularmente para desarrollar una lista de oración de trabajo. Usa la lista para orar individualmente y como equipo.

  • Ora por el misionero en el grupo pequeño, con la familia y en el tiempo de oración personal.

  • Ora no solo por los misioneros, sino también por las personas a las que sirven.


Comunicarse

  • Envía un mensaje de texto, escribe un correo electrónico, llama o envía una carta al menos una vez al mes.

  • Envía tarjetas de cumpleaños, tarjetas de aniversario o tarjetas de Navidad.

  • Envíales una tarjeta de regalo que puedan usar en línea para productos digitales.

  • Pregúntales si tienen alguna necesidad práctica con la que el equipo de apoyo y/o el cuerpo de la iglesia podrían ayudar.

  • Haz preguntas sobre su salud física, emocional y espiritual.

  • Infórmales de los acontecimientos recientes en la iglesia, en tu propia vida y en tu ciudad.

  • Comprende que la vida en el campo es tan ajetreada (si no más) que la vida en el país de origen, y que es posible que no te respondan de inmediato. Si responden dentro de una semana o más, inténtalo de nuevo. Si continúan sin responder, contacta a los líderes de la iglesia.


Representar


  • Comunica información de emergencia sobre los misioneros a los líderes de la iglesia.

  • Encuentra canales para comunicar las peticiones de oración de forma segura a toda la iglesia.

  • Distribuye las tarjetas de oración de los misioneros a los miembros de la iglesia.

  • Recopila las direcciones de correo electrónico de los miembros de la iglesia para recibir los boletines de los misioneros.


Proveer  


  • Pregúntales si necesitan ayuda en áreas personales. Tal vez necesitan ayuda administrativa en su país de origen, apoyo con un trámite o asunto familiar que no pueden atender directamente por la distancia.

  • Si van a volver a casa por un tiempo de descanso, pregúntales si necesitan ayuda para encontrar una vivienda o un vehículo.

  • Ayuda a limpiar su residencia y a abastecer su despensa antes de que regresen.

  • Coordina comidas y/o cuidado de niños para ellos la primera semana de su llegada.  


Partida y llegada


  • Mientras están en la capacitación previa al campo, reúnanse una vez al mes para orar y animar.

  • A medida que se acerca la fecha de partida, ayuda a empacar, mudarse, hacer compras y/o cuidar a los niños.

  • Si es posible, estén presentes en el aeropuerto cuando partan y regresen (si ellos lo desean).

  • Lee un libro sobre el reingreso desde el campo misionero hacia su lugar de origen para relacionarte mejor con ellos.

  • Si es necesario, ayúdalos a conseguir vivienda y un vehículo antes de que regresen.

  • Si es posible, encuéntralos en el aeropuerto cuando regresen.

  • Cuando regresen a casa, programa tiempo con ellos para hacer preguntas, ver fotos y hablar sobre la vida en su país de servicio misionero.

  • Después de que regresen, ora con ellos por su país anfitrión, incluyendo a sus amigos y contactos en el país anfitrión.


El apoyo como un estilo de vida de envío


El apoyo fiel no es solo un programa o una lista de verificación; es un estilo de vida que refleja el cuidado continuo de Dios por Su pueblo. Los equipos de apoyo proporcionan una estructura para este cuidado, ayudando a tu iglesia a encarnar su identidad como una verdadera comunidad enviadora. Cuando los miembros de la iglesia asumen este papel, se convierten en más que simples partidarios; se convierten en participantes activos en la misión global de Dios, asegurando que ningún misionero camine solo.



Próximos Pasos


El camino para enviar bien se logra paso a paso. Aquí hay tres maneras en las que puedes seguir ayudando a tu iglesia a crecer en el cuidado continuo:


  1. Desarrolla una lista de posibles participantes en tu iglesia: personas que han ido en viajes a corto plazo, han sido misioneros de largo plazo, o que crees que harían un gran trabajo siendo cuidadores confiables para los misioneros. Invítalos a una reunión donde les des la visión de comenzar los equipos de apoyo.

  2. Lee el capítulo 12 del libro en inglés The Sending Church Applied (La iglesia enviadora aplicada) para obtener una visión general de cómo proporcionar cuidado continuo.

  3. Considera unirte a un “Cohorte de Cuidado Misionero” de Upstream para desarrollar una estrategia integral para cuidar a los misioneros.


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