Buenas prácticas para establecer un presupuesto de misiones
Mike Easton
Este recurso ayuda a los líderes de la iglesia a pensar de manera estratégica y bíblica sobre cómo financiar las misiones globales. Ofrece orientación práctica sobre modelos de presupuesto, sistemas de ofrendas por niveles y alternativas de financiación creativas para los misioneros. Úsalo para evaluar las prácticas actuales de tu iglesia y dar pasos intencionales hacia un dar para las misiones que sea más generoso y efectivo.
Seamos honestos: el dinero y el presupuesto no suelen ser las partes más emocionantes de las misiones. Pero son absolutamente esenciales. Si tu iglesia se toma en serio el hecho de enviar bien, también debe dar bien. Las misiones no avanzan sin un apoyo financiero generoso y estratégico, y demasiadas iglesias se sienten estancadas o inseguras justo al iniciar.
Este recurso está aquí para ayudarte a cambiar eso.
Las Escrituras son claras: el pueblo de Dios está llamado a administrar sus recursos con fidelidad y generosidad por el bien de Su gloria entre todas las naciones. La iglesia primitiva modeló esto en Hechos, uniendo sus recursos para satisfacer las necesidades e impulsar el avance del evangelio (Hechos 2:45; 13:2-3). Pablo elogió a las iglesias de Macedonia por dar más allá de sus posibilidades para apoyar a otros en misión (2 Corintios 8:1-4). Jesús mismo dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). En otras palabras, el presupuesto de tu iglesia revela las prioridades de tu iglesia.
Creemos que cada iglesia (grande o pequeña, nueva o establecida) puede y debe desempeñar un papel generoso en las misiones globales. Incluso en tiempos de incertidumbre financiera, las iglesias que hacen de las misiones una prioridad ven consistentemente la provisión y la bendición de Dios.
En este recurso, te guiaremos a través de:
Un panorama de las prácticas comunes de la generosidad en la iglesia.
Un sistema de niveles para ayudarte a estructurar tus ofrendas para misiones.
Formas creativas y alternativas de financiar a los misioneros.
Quitemos el misterio del presupuesto al hablar de misiones y empoderemos a tu iglesia para que envíe con sabiduría y generosidad.
Panorama de las prácticas de ofrendar en la iglesia
Si bien la Biblia no prescribe un solo modelo sobre cómo las iglesias deben manejar sus finanzas, sí pinta un cuadro claro de la generosidad que impulsa la difusión del evangelio. Debido a que la Biblia da libertad sobre cómo las iglesias administran sus ofrendas, hay una variedad de formas en que las iglesias de hoy abordan la financiación de las misiones. A continuación, se presentan cuatro de las prácticas más comunes que hemos encontrado:
1. Presupuestar un porcentaje o una cantidad fija para las misiones globales.
Muchas iglesias designan una porción fija de su presupuesto anual para las misiones. Esto podría ser un porcentaje específico (por ejemplo, 10%) o una cantidad fija en la moneda local. En este modelo, los miembros dan al presupuesto general de la iglesia, y el liderazgo asigna fondos basados en la visión de la iglesia, asegurando que las misiones se prioricen junto con los salarios, las instalaciones y los ministerios locales.
Este enfoque permite la coherencia y la planificación a largo plazo para apoyar a los misioneros y los esfuerzos de la misión.
2. Ofrendas especiales para misiones
Algunas iglesias cubren sus operaciones diarias a través de donaciones regulares y luego toman ofrendas separadas (ya sean mensuales, trimestrales, anuales o según las necesidades de obreros o proyectos específicos) para las misiones locales y globales. Estas ofrendas especiales a menudo apoyan a los misioneros asociados, los viajes a corto plazo o proyectos de evangelización específicos.
Este modelo puede generar entusiasmo y sentido de pertenencia entre los miembros, especialmente cuando se relaciona con una visión o historia convincente.
3. Enfoque combinado
Muchas iglesias usan una combinación de los dos primeros métodos: incluyen las misiones en su presupuesto anual mientras que también ofrecen oportunidades especiales de ofrendar durante todo el año. Esta combinación ayuda a sostener el apoyo regular a los misioneros y las iniciativas globales, al tiempo que cultiva un espíritu de generosidad más allá de ofrendas regulares a la iglesia.
4. El presupuesto por excedente
En este modelo, la iglesia presupuesta de manera conservadora para cubrir las necesidades ministeriales y misioneras básicas, y luego asigna cualquier excedente de fin de año a las misiones. Se alienta a los miembros a dar generosamente, sabiendo que cada dólar más allá del presupuesto se destina directamente a hacer avanzar el evangelio.
Este enfoque genera confianza y transparencia, y a menudo conduce a una generosidad gozosa a fin de año a medida que los miembros se suman para expandir el impacto misionero de la iglesia.
Cada uno de estos modelos tiene sus fortalezas, y lo que funcione mejor dependerá de la cultura, la capacidad y las convicciones de tu iglesia.
Sistema de niveles para las ofrendas para misiones
Para ser mayordomos estratégicos y fieles, animamos a las iglesias a tener una visión clara y enfocada de a quiénes envían y a dónde los envían. Una inversión más profunda en unas pocas asociaciones clave a menudo conduce a un impacto más significativo (tanto para tus misioneros como para tu congregación) que dispersar los recursos en muchos esfuerzos desconectados.
Idealmente, los misioneros que tu iglesia envía son formados por y se alinean con las convicciones de misiones globales de tu iglesia. Pero, en la realidad, algunos miembros pueden sentirse llamados a servir en contextos que quedan fuera de la visión establecida de la iglesia. En estos casos, los líderes de la iglesia deben discernir el nivel de colaboración y apoyo que están dispuestos a proporcionar.
Es por eso por lo que recomendamos usar un sistema de niveles para las ofrendas para misiones. Este sistema te ayuda a priorizar los recursos sin dejar de honrar el trabajo de Dios a través de otros. Aquí hay un modelo simple de tres niveles que hemos visto que las iglesias usan de manera efectiva:
Enviar
Estos misioneros están totalmente alineados con la visión de misiones de tu iglesia. Han sido formados, afirmados y enviados por tu iglesia para participar en los lugares y propósitos específicos con los que te has comprometido. Estos misioneros reciben tu más alto nivel de apoyo financiero, relacional y espiritual.
Apoyar
Estos son misioneros que tu iglesia valora y con los que mantiene una conexión significativa, incluso si su contexto o enfoque de ministerio no es una combinación perfecta para tu visión. Es posible que no los hayas enviado directamente, pero afirmas su llamado y quieres desempeñar un papel de apoyo constante a través de financiación regular, oración o apoyo.
Alentar
Estos misioneros están persiguiendo un ministerio fiel, pero su trabajo queda fuera de los lugares o prioridades en los que tu iglesia está enfocada. Puedes elegir ofrecerles regalos financieros ocasionales, aliento u oración, sin comprometerte con una inversión a largo plazo o sustancial.
Las cantidades y porcentajes de ofrendas en cada nivel variarán de una iglesia a otra. Una vez que determines esas cantidades y porcentajes, este sistema ayudará a crear claridad y coherencia en cómo tu iglesia asigna la financiación de las misiones y asegurará que tus inversiones más profundas se alineen con el llamado de tu iglesia.
Para obtener más ayuda sobre cómo construir un modelo de financiación estratégico, consulta el recurso complementario “Cómo priorizar y distribuir las donaciones para misiones de tu iglesia” (en inglés).
Formas alternativas de financiar a los misioneros
No todas las iglesias tienen la capacidad financiera para apoyar plenamente a los misioneros que envía. Pero un presupuesto limitado no tiene por qué significar una participación limitada. Con creatividad e intencionalidad, las iglesias aún pueden ayudar a enviar y sostener a los obreros explorando modelos de financiación alternativos que se adapten a su contexto.
Tradicionalmente, los misioneros han sido apoyados a través de la financiación de una denominación o recaudando apoyo individual de iglesias y donantes. Si bien este modelo totalmente financiado permite a los misioneros dedicar su tiempo por completo al ministerio, no siempre es factible, especialmente en contextos con pocos recursos o en regiones con acceso restrictivo.
Ahí es donde entran los caminos alternativos como las misiones en el mercado laboral, los estudios en el extranjero, los viajes intencionales, la reubicación por jubilación y la inversión en líderes locales. Estos modelos abren puertas para el trabajo del evangelio mientras alivian la carga financiera para la iglesia que envía. Y lejos de ser de segunda categoría, ofrecen beneficios estratégicos:
Ingresos sostenibles: Los misioneros que trabajan en el mercado laboral generan sus propios ingresos, lo que reduce o elimina la necesidad de un apoyo financiero total de las iglesias o los donantes. El apóstol Pablo modeló esto como fabricante de tiendas de campaña, combinando el ministerio con el trabajo (Hechos 18:3–5).
Oportunidades de ministerio naturales: El lugar de trabajo proporciona oportunidades diarias y orgánicas para construir relaciones, demostrar un carácter cristiano y participar en conversaciones sobre el evangelio. Es un contexto poderoso para vivir y compartir la fe.
Acceso a visados y credibilidad: En muchas partes del mundo, los visados de misionero no están disponibles o no son aconsejables. Los roles en el mercado laboral ofrecen legitimidad y viabilidad a largo plazo, lo que permite a los trabajadores vivir y trabajar en lugares donde los misioneros tradicionales pueden no ser bienvenidos.
A medida que exploras cómo enviar con fidelidad y sabiduría, no pases por alto estas alternativas estratégicas. No solo amplían el potencial de envío de tu iglesia, también reflejan la visión bíblica de creyentes cotidianos en misión dondequiera que Dios los coloque.
La generosidad impulsa la misión
El dinero no es solamente un presupuesto; es un reflejo de lo que valoramos. Jesús hablaba a menudo sobre el dinero porque sabía que revela la actitud de nuestros corazones. Lo mismo ocurre con las iglesias. Cuando damos generosa y sabiamente para las misiones globales, demostramos nuestra confianza en Dios y nuestro compromiso con sus propósitos entre todas las naciones.
Las decisiones financieras de tu iglesia pueden resonar en la eternidad. Ya sea a través de presupuestos estructurados, modelos de financiación creativos o asociaciones estratégicas, la forma en que administras los recursos es importante. Nuestra oración es que esta guía te ayude a comenzar con claridad, convicción y valentía, para que tu iglesia pueda ser conocida no solo por lo que ahorra, sino por lo que da por el bien del evangelio.
Próximos pasos
El camino para convertirse en una iglesia que envía fielmente se construye sobre pasos intencionales y prácticos. Aquí hay tres maneras en las que puedes actuar hoy:
Toma una copia del presupuesto más reciente de tu iglesia y examínalo más de cerca. ¿Qué porcentaje se asigna al personal, las instalaciones, el ministerio local y las misiones globales? Reflexiona sobre si esos números se alinean con el llamado de tu iglesia a participar en la misión global de Dios. ¿Qué te llama la atención? ¿Qué puedes celebrar? ¿Qué necesita mejorar? ¿Con quién puedes hablar sobre esto?
Explora el recurso de Upstream en inglés, “How to Prioritize and Distribute Your Missions Giving” (Cómo priorizar y distribuir tus donaciones para misiones) para obtener información práctica sobre cómo crear un presupuesto de misiones claro y estratégico que refleje la visión de tu iglesia.
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